Cova de sa Balma des Quartó

La cavidad parece haber sido utilizada como lugar de enterramiento en tiempos prehistóricos. Considerada de interés espeleológico, arqueológico, antropológico y paleontológico. La cueva se puede dividir en dos zonas diferenciadas, la externa o balma, y la gran sala interior, ya que posiblemente se trate de dos cavidades genéticamente diferentes: la primera, fruto de la erosión epigea, mientras que la interna puede clasificarse como una cavidad de hundimiento, al menos la Sala de sa Calavera o Sala Principal.

La balma de acceso                                                                                                                               El nombre de Balma des Quartó es posible que se deba a los compartimentos de pared seca en que se encuentra dividida; no obstante J. A. Encinas en referencia a la balma dice lo siguiente: “quien me facilitó el nombre era la persona que tenía la llave de la barrera de la finca, entrando por la parte de Manacor, y quien en su momento afirmó que la cueva era de más o menos un “quartó” de superficie interna (aproximadamente 1700 m2). Si bien la parte representada en la topografía es de solamente la mitad. Seguramente el informante exageró la medida, pero su información indicaba sin duda su mayor amplitud que el de una simple balma” (ENCINAS, com. pers.).

Se trata de una balma de medianas dimensiones, 24 x 16 x 7 m aproximadamente, en permanente retroceso; da fe de ello la gran cantidad de bloques que se amontonan en el suelo, alguno de ellos de muy reciente caída.

  Como elementos destacables, en un rincón, en la zona noreste de la balma, se encuentra un pozo artificial con una profundidad que supera los dos metros, que probablemente corresponda a una cata arqueológica. Un poco más adelante, hacia el sur, un compartimiento en parte construido mediante pared de piedra seca oculta una pequeña salita de unos cuatro metros de longitud por algo más de dos en la parte más ancha; desde ella, una ventana la comunica con la entrada a la sala interior.

 

Sala Interior                                                                                                                                          En la zona más meridional de la balma se encuentra el acceso a la cueva a través de un pequeño pocete, que tal como se ha comentado anteriormente, se encontraba originalmente relleno de piedras, hasta ser desobstruido por Ramón Martínez el 4 de Enero del 2012. Una vez en la base del mismo, el suelo se vuelve completamente horizontal y el techo es tan bajo que no nos permite recuperar la verticalidad hasta pasados unos cuantos metros, al acceder a lo que se conoce como Sala de sa Calavera.

  

Nada más acceder al interior de la sala nos encontraremos en un lugar polvoriento y recubierto de un gran número de raíces y avanzaremos entre columnas dejando a nuestra derecha un macizo estalagmítico. Si pasamos al lado opuesto del mismo, encontraremos una pequeña galería que nos conducirá a una pequeña salita de continuidad imposible, en un nivel inferior junto a la entrada.

La Sala de sa Calavera propiamente dicha consiste en una sala de hundimiento de grandes dimensiones, donde gran parte de los bloques desprendidos del techo se encuentran cubiertos por coladas de calcita. La sala es de gran belleza y no nos dejará indiferentes desde el primer momento. Su longitud ronda los setenta metros y desciende a través de una fuerte pendiente de E a O, aunque nosotros podemos hacerlo en dirección SO hasta llegar a la zona más profunda. La sala presenta una gran altura, llegando, en algún punto a estar a escasos metros del exterior.

En el centro de la sala, en la zona más elevada, destaca una hermosa colada parietal en forma de cascada, que esconde en su interior una pequeña salita. Si nos fijamos en las paredes de la sala, y en los bloques caídos esparcidos a lo largo de la misma, observaremos acumulaciones de fósiles de equinodermos de grandes dimensiones, algunos pectínidos y ostreidos. Todos ellos nos confirmarán el origen arrecifal de los materiales calcáreos en los que se ha desarrollado la cavidad. Podemos seguir avanzando hacia la zona más profunda, por el oeste, sin grandes problemas ya que, incluso, nos encontraremos una rampa de piedras construida por la mano del hombre para facilitarnos el acceso.

En el descenso, y a nuestra izquierda, pondremos cuidado en ir observando el caos de bloques que forma el centro de la cavidad, si no queremos perdernos algunos ejemplares de toberas. Por la información de que disponemos, en Mallorca sólo se tiene constancia de respiraderos y toberas (cave rims) en la cova des Pas de Vallgornera (Llucmajor). Su génesis está relacionada con su posición en el nivel superior de la cavidad, por encima del nivel freático (MERINO et al., 2009); por tanto no es descartable la existencia de un nivel inferior bajo el caos de bloques cubiertos de calcita.

  

Una vez situados en el fondo de la cavidad, y sobre un suelo completamente horizontal cubierto de sedimentos, ya que este lugar hace las funciones de sumidero, podremos contemplar un grupo de estalactitas fistulares translúcidas a las que les falta poco para alcanzar el suelo. Estamos a -12,5 m de la superficie y a 10,5 m por encima del nivel del mar.

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