Dólmenes de Antequera

          Dolmen de Menga                           Dolmen de Viera                        Tholos de El Romeral

No podía faltar la visita a los famosos dólmenes de Antequera. los cuales no dejan a nadie indiferente. El Sitio de los Dólmenes de Antequera es un bien cultural en serie integrado por tres monumentos culturales (Dolmen de Menga, Dolmen de Viera y Tholos de El Romeral) y dos monumentos naturales (La Peña de los Enamorados y El Torcal) presentes en el municipio español de Antequera, provincia de Málaga. La institución cultural responsable de su tutela es el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Fue declarado Patrimonio Mundial en 2016.

Dolmen de Menga:   El dolmen de Menga es un monumento megalítico, declarado Patrimonio Mundial el 15 de julio de 2016 y Bien de Interés Cultural, situado en la ciudad española de Antequera (Málaga), formando parte del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Se encuentra en el recinto primero junto al dolmen de Viera, en la zona monumental denominada Campo de los Túmulos.

 

Se trata de un sepulcro de corredor, conforme a la tradición atlántica de dolmen de galería cubierta. Está construido con grandes piedras verticales (ortostatos) y horizontales (cobijas). En la planta se distinguen un atrio, un corredor y una gran cámara funeraria de 6 m de anchura y 3,5 m de altura. Sus dimensiones son colosales teniendo en cuenta que la longitud total del conjunto alcanza los 27,5 metros, que la cámara del fondo tiene 3’5 m de altura y 6 m de anchura, lo que supone que la última cobija llega a pesar unas ciento ochenta toneladas y la presencia de pilares intermedios, un recurso constructivo muy raro en el megalitismo europeo. Otra singularidad que no encuentra referentes en Europa es la presencia de un pozo profundo y estrecho en el fondo de la cámara. Presenta en el primer ortostato del corredor una serie de grabados antropomorfos en forma de cruz así como de estrella. La estructura del dolmen se cubre con un túmulo de 50 m de diámetro, como el dolmen de Viera.

  

Dolmen de Viera:                                                                                                                             El dolmen de Viera es un monumento megalítico, declarado Patrimonio Mundial el 15 de julio de 2016 y Bien de Interés Cultural, situado en la ciudad española de Antequera (Málaga), formando parte del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Se encuentra en el recinto primero junto al dolmen de Menga, en la zona monumental denominada Campo de los Túmulos.

 

Es el prototipo de sepulcro de corredor (vinculado a la tradición atlántica) construido con ortostatos y cobijas y orientado hacia el amanecer del sol en los equinoccios. Posee una cámara cuadrada (210 cm de altura y 180 cm de ancho), al final de los 21 metros de corredor (185 cm de altura y 120 cm de ancho). Algunos ortostatos del tramo norte exterior del corredor de Viera aparecen decorados por oquedades o “cazoletas” muy típicas del arte esquemático; en el interior se aprecian restos de pintura rojiza. La estructura del dolmen se cubre con un túmulo de 50 m de diámetro, como el dolmen de Menga.

  

Tholos de El Romeral:                                                                                                                    El tholos de El Romeral, también llamado comúnmente dolmen de El Romeral o cueva de El Romeral, es un monumento megalítico, declarado  Patrimonio Mundial el 15 de julio de 2016 y Bien de Interés Cultural, situado en la ciudad española de Antequera (Málaga), formando parte del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Se encuentra en el recinto segundo, a menos de 2 km de los dólmenes de Menga y Viera, justo en el eje entre el dolmen de Menga y la Peña de los Enamorados.

  

Es singular por su tipología de cúpula por aproximación de hiladas (vinculada a la tradición mediterránea) y atípico por su doble orientación hacia la sierra de El Torcal (vinculación geográfica) y los ortos solares en el mediodía del solsticio de invierno (vinculación astronómica). Está compuesto por un corredor adintelado de sección trapezoidal y 4 m de longitud, construido con grandes lajas y piedras pequeñas. Al fondo se encuentran dos cámaras circulares, la primera de mayor diámetro que la segunda, destinada a las ofrendas y con una piedra de altar; construidas con pequeñas piedras salientes en cada hilada respecto a la inferior, con lo que se consigue una sección abovedada aunque al final el sistema se complete en su clave con una cobija. El conjunto se cubre con un túmulo de 75 m de diámetro, rodeado por un perímetro de cipreses.

 

Valor Universal Excepcional                                                                                                 Para que un bien sea declarado Patrimonio de la Humanidad tiene que demostrar que posee un Valor Universal Excepcional, es decir, que posee una importancia extraordinaria que trasciende las fronteras nacionales y es de interés  para las generaciones presentes y venideras de toda la humanidad. UNESCO exige la justificación de al menos uno de los seis criterios marcados para el patrimonio cultural por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (1972) para demostrar el Valor Universal Excepcional del bien. La propuesta del Sitio de los Dólmenes de Antequera se basa en uno de ellos (i), e ICOMOS en su informe definitivo incorpora dos más (iii, iv).

Criterio (i): “representar una obra maestra del genio creador humano”

El Dolmen de Menga representa una obra maestra de la arquitectura adintelada megalítica (tradición atlántica), a base de ortostatos y cobijas, única por sus enormes dimensiones que llevan al límite constructivo la tipología de sepulcro de corredor, incorporando una solución inédita de pilares intermedios; de igual modo, el tholos de El Romeral complementa el catálogo de construcciones megalíticas con una solución abovedada por aproximación de hiladas a base de mampostería (tradición mediterránea).

Criterio (iii): “aportar un testimonio único, o al menos excepcional, sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida”

Tanto el dolmen de Menga como el tholos de El Romeral presentan orientaciones anómalas, como pone de manifiesto el profesor Michael Hoskin cuando constata que el 99,99% de los dólmenes del arco mediterráneo tienen una orientación de tipo celeste, es decir, vinculada a la salida del sol en el amanecer de los equinoccios (como sucede en el dolmen de Viera). Sin embargo Menga se orienta al perfil antropomorfo de La Peña de los Enamorados, y concretamente al abrigo de Matacabras donde se ha localizado pintura rupestre.4 Por su parte, El Romeral se orienta a la sierra de El Torcal donde está la Cueva de El Toro (orientación terrestre) y al mediodía del sol en el solsticio de invierno (orientación celeste). Además, en este eje Menga-La Peña se encuentra ubicado El Romeral. De este modo, los Dólmenes de Antequera construyen un paisaje megalítico único por la singular relación intrínseca que establecen con los elementos naturales.

Criterio (iv): “ser un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre uno o varios periodos significativos de la historia humana”

Los tres monumentos megalíticos son reflejo de una etapa de la historia de la humanidad en la que se construyeron los primeros monumentos ceremoniales en Europa occidental, según las dos grandes tradiciones constructivas del megalitismo (dintel y bóveda por aproximación de hiladas). Se trata de una propuesta original en la Lista del Patrimonio Mundial ya que no se trata de un bien mixto (donde a los valores culturales de unos bienes se sumarían los naturales de los otros) sino de una integración consciente y de estrecho diálogo entre la arquitectura megalítica y el paisaje. Se produce un fenómeno de ‘monumentalización paisajística’ por el que los hitos naturales adquieren el valor de monumentos mientras que las construcciones se presentan bajo la apariencia de paisaje natural.

Por último, la autenticidad de los megalitos está contrastada cuando numerosos investigadores coinciden en la adscripción al Neolítico de Menga (arquitectura adintelada) y al Calcolitico de El Romeral (arquitectura abovedada por aproximación de hiladas); y la integridad también queda demostrada al mantener todos sus elementos constitutivos en unas buenas condiciones de conservación.

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