
Quedamos temprano para no encontrarnos la marabunta de gente que suele haber los fines de semana y festivos en el área recreativa de Son Tries, Esporlas. El día es fresco, pero vamos calentando el cuerpo a medida que ascendemos por sendero hacia el Cor de Jesús, en el bosc de sa Ermita, y admirar las vistas. Desde ahí, a la cavidad, nos separan escasos minutos. Fácil de encontrar, puesto que está a unos metros del camino. Una vez ante la boca del avenc, toca comer algo y preparar el equipo.
Como podemos apreciar por el nombre de la cavidad, sí, está plagada de piedras y bloques de medidas generosas y algunas encastradas, que parecen flotar sobre nuestras cabezas.
Empiezo la instalación asegurando la cuerda en uno de los árboles cercanos para luego, en la vertical, realizar un fraccionamiento que me deja en la primera base. –Libreeee…. ¡¡Alerta que en la repisa hay mucha piedra suelta!! –Oídooo…. Jeremy llega a mí y exploramos esta sala que viendo lo visto, hemos realizado el descenso sobre una gran losa inclinada que bajo ella se ha formado una sala que alcanza los -46 m.
Volviendo a la sala, en la parte baja vemos la continuación, un agujero rodeado de formaciones colmatadas. Desde aquí, una sucesión de pequeños resaltes nos dejan al inicio del primer pozo vertical, -63,5 m. Hemos disfrutado de una seguridad psicológica que se verá interrumpida desde este punto. De transcurrir por salas pequeñas a, de pronto, acceder a una gran sala alargada de en torno a 10 m de largo por 3 m de ancho y 26 m de fondo.
Lo jodido es el acceso de su cabecera, muy estrecha e incómoda, pero muy divertida. Las formaciones de alrededor y sobre nuestras cabezas no tienen parangón. Será el tiempo, la humedad, la oscuridad, el silencio… pero parece que en el ambiente flota algo fantasmagórico.
– ¿Por qué nos da hablar susurrando?….
– A saber, vaya cambio del entorno, vaya canguelis.
– Una vez abajo, extremamos precaución debido a que el suelo es muy irregular y, una “bofetada” ahí abajo, no es recomendable, sobre todo si hay que remontar este tramo, que la salida es bastante jodida.
– Macho, que tienes la cabeza pegando al techo y parece que tuvieses tortícolis.
Descendido el pozo, aprovechamos para un “petit ágape” y comentar la siguiente jugada. Una pena las pintadas que embrutecen el lar. Decidimos que siga de primero, puesto que conozco el avenc y ya hice en su momento la topografía y descripción de la misma. Así que, nos metemos entre unos hermosos bloques que quieren hacernos daño, recorremos una corta galería hasta llegar a la cabecera del aéreo final.
–Nennn, esto impresiona un poco, pero un poquito nada más. Ups…
Apenas 18 m que nos deja a la mitad de una fuerte pendiente pedregosa que quiere engullirte las piernas. Al final de la misma y entre unos bloques y apenas unos metros, llegamos a la cota más baja, -136 m.
Llama mucho la atención, mientras descendemos, como lo realizamos rodeados de coladas y muchas banderolas agrupadas y estalactitas, entre otros espeleotemas.
El ascenso lo realizamos ligeros y rapiditos (a ver, que solo somos dos, je je…), el frío y la humedad que reina desde los -63,5 m nos obliga a ello; se hace incómoda la estancia. La parte más delicada del remonte es la salida del primer aéreo, ya comentado, y la salida al exterior; por lo demás, está “chupao”.


































