Pas de s´Al.lot Mort

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Cala Tuent y pas de s´Al-lot Mort

10 mayo 2009 (domingo)

Pas de s´Al.LOT MORT

    “Somos flagelados sin contemplación, latigazos de nuestro Astro Dorado, golpea nuestras espaldas y machacando constantemente nuestros sesos, ya podemos llevar sombreros, pañuelos, lo que sea.. da igual. Por nuestro rostro se desliza con determinación y sin vergüenza lluvia salada arrastrando lo poco que nos queda de la crema protectora solar.”

      Así, nada más empezar el ascenso desde la carretera hacia el pas d´en Termes, por el Cingle d´en Coll , nos encontramos. Para mayor disfrute, el terrero es irregular, monte bajo, espinos casi tan altos o más que nosotros, piedras sueltas, desniveles y más. Éste primer ascenso es sólo un aviso de lo que nos depara. Manolo al poco de empezar el pateo, no le queda más remedio que ponerse las perneras, iluso al creer que podría hacerla con pantalón corto, aún así, somos pinchados, arañados, machacados y un sinfín de sufrimientos para poder seguir camino.

      El hecho de empezar sobre las 11h, también es delito. Desnivel de unos 540m. por sendero casi desaparecido, abrupto e ilegible en algunos momentos. Aquí estamos, intentando luchar o más bien adaptarnos  a esta selva agresiva y éste socarral que nos aplasta como insectos.

      Llegamos sin problemas a es Clot des Carbons. Paraje precioso. Veamos; rodeados de pequeños montículos de rocas-lapiaz, pequeña dolina entre ellas, ni un árbol, arbustos hasta el ombligo igual que los espinos, sin ver donde pisar, sudando a mares, los brazos llenos de arañazos y pequeños pinchos que se nos clavan en los dedos, como en la palma de la mano o en cualquier otra parte del cuerpo. Hambrientos y… ¿dónde protegerse del sol?. Naturaleza sabia, retrocedemos unos metros y bajo un hermoso y ancho y frondoso árbol, nos cobijamos. Comemos y disfrutamos del frescor. Al ponernos en marcha, otra vez al desierto.

      Seguimos ascendiendo sobre el lapiaz, saltando entre rocas como niños chicos, ¡ojo! Gotas de sudor quieren penetrar en el ojo a la vez de pegar los saltos, impidiendo tomar la distancia correctamente, un descuido y ya tenemos tiras de piel humana, listas para formar cuerdecitas. De esta manera, sedientos, empezamos el descenso al torrent des Gorg des Diners. Gracias a la entretenida y amena conversación  nos evadió en ocasiones de ésta flagelación de la natura.  No se si arreglamos el mundo, la política, la inmigración, la pobreza, el paro u otras cosas y si con diferentes palabras y forma de expresarnos, coincidimos en algo, pero… sí que decir que nos lo pasamos en grande.

      A partir de ahora, Manolo sufre más de lo deseado. Atravesar el bosque hasta la Casa des Moro y enfilar hacia es torrent de s´Al.lot Mort, es atravesar una barrera casi infranqueable de arbustos, carrizo y espinos, tal su concentración, que no hay ni una huella para poder dar pasos con seguridad, casi todo sobre el carrizo, piedras y “ve tú a saber”. Asustado queda cuando Pedro se pone los guantes, yo  por ahora no lo hago. Yo disfruto de esta tortuosa situación, Pedro igual, somos tal para cual. Oigo detrás mía como le dice a Pedro que no le llamemos para ir de excursión si vamos los dos solos, que siempre buscamos rutas sucias, puñeteras y guarras. Risas y risas…espera más adelante y verás, le digo para asustarle un poco.

      Al legar al torrente, ya no está tan sucio, decidimos comer y beber, ya queda poco que beber, estamos sedientos, la comisura de los labios, seca como el desierto, la cabeza achicharrada y los brazos igual a diferencia que los tenemos colorados pero de tantos arañazos, todos toditos, de arriba a abajo.

      Ahí, a lo lejos, parece que vemos la bajada al torrent de s´Al.lot Mort y posterior ascenso por su vertiente opuesta. ¡¡Lejos de coj… y no lo parece!!. Un último esfuerzo para ascender y pasar al otro lado de la mole. Son las tres de la tarde, imaginarse en pleno desierto sin nada con que protegerse y con poca bebida y ya llevando tantas horas de sufrimiento Solar. Otro papeo, me cobijo bajo una roca a la put… y no entiendo cómo es posible que esos dos señores, con la que nos cae, coman bajo este infierno, sin resguardarse.

      Parece que ya hay prisa. Manolo estira, seguido de Pedro, yo detrás más tranquilo, hago fotos e inspiro la poca brisa que nos envuelve, ya todo es bajada, a la puñeta (que para algo se llama Pas de s´Al.lot Mort).

      Sendero (si se puede así llamar), a ras de acantilado, desniveles pronunciadísimos, paso bajo rocas casi al vacío y llegada al torrente. ¡Qué estamos muy altos todavía!. Nos queda descenso por interior del torrente, grandes rocas obligan a nuestro cuerpo soportar flexibilidad, agilidad y reflejos de manera constante. Y al fin llegamos a Cala Tuent, con pequeña peripecia para salir a la carretera, faltaría más.

      ¡Directos al bar…y playa!. Son las 17h. Medusas dominan el líquido salado y con el salado de mi sudor, me toca subir los cuatro kilómetros de carretera hasta el coche y bajarlo a la cala. Un consejo, ante divergencia de opiniones, no seáis el único en proponer o decir, por ejemplo, que irás tu a recuperar el coche, pensando que los compañeros en solidaridad irán contigo, buscaros un aliado.

       Mientras bajo el yugo aplastante del calor reinante y por  asfalto, en ascenso y corriendo un poco, veía como mis amigos, Pedro y Manolo, tomaban el sol y refrescaban los pies. MEA CULPA.

PARA VER TODAS LA FOTOS PINCHA AQUI

 
 
 

 

 

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