Inicio de la temporada con un avenc potentillo. Tenemos ante nosotros un pozarro de 109 m, de los cuales 90 m son directos, sin fraccionamientos. Un vistazo rápido de semejante magnitud nos pone cachondos y con ganas de enfrentarnos a esa profundidad. La adrenalina comienza a aparecer. Antes comemos un poco y preparamos el material. Para no estar mucho tiempo esperando, montamos dos vías paralelas. Al ser un pozo amplio la luz natural penetra hasta su fondo, por lo que nos deja empequeñecidos y el “cangelis” está siempre presente mientras descendemos, sintiendo el stop como se calienta, lo que acojon… un poco más. No puedes bajar rápido, pero tampoco puedes pararte, no sea quemes la cuerda. Ahí abajo, está muy abajo, y ahí arriba, está muy arriba. Muchos sentimientos afloran en nuestra piel. Una de las cuerdas no nos llega, por lo que tenemos que anudarla con otra y practicar un fraccionamiento aéreo. Bueno, yo me pido la directa, no me apetece pasarlo mal colgado como un salchichón, girando como una peonza y chicleando arriba-abajo. De primero bajamos Diego y yo, luego Vicentito y a posteriori Tarazaga con Marina.
Seguir leyendo →