Pas de ses Maromes y pas de ses Cadenes

IMGP0096

01 noviembre 2009  (domingo)

 PAS DE SES MAROMES

y      PAS DE SES CADENES 

Después de mucho  al fin podré realizar estos pasos, que con el tiempo se ha ido postergando. Gracias a Pedro que ha estudiado mucho para conseguir situarlos correctamente para que no nos perdamos. Claro que él ya sabe donde están, espero…

Descendemos de mi furgoneta en la Ermita de la Trinitat (Valldemossa). Bien temprano para el rezo de la mañana, una vez  realizado nos alejamos a buen paso, dirección “quién sabe dónde”. Intención nuestra es… bueno son muchas, pero no hay tiempo a todas, empezamos a andar dirección pueblo Valldemossa por el interior del bosque, pasando por una ermita pequeña y restaurada, que servía en su momento para la oración. En un primer momento intentamos escalar por la proa del cortado donde se encuentra el Mirador de ca´n Costa. Roca madre preciosa para ascender, si no fuera por su inclinación peliaguda y con roca compañera que se desprende nada más verla. El “yuyu” que tiene Pedro, dificulta que pueda llegar o intentar siquiera el ascenso. Obligado reculeo seguimos ruta boscosa pasando por un gran caos de bloques. Me subo en una de las susodichas rocas y como en un altar, diviso frente a mí la otra vertiente de la montaña, una medianera y un posible sendero, a lo cual mi querido amigo  dice que por ahí hemos de ir, ya que se encuentra el Pas de ses Maromes.

Pues ahí vamos, bajamos hasta el torrentó y lo cruzamos, saltando una valla  (faltaría más) y encontramos el sendero. Sube que te sube sube y se bifurca. Tomamos a la derecha, desprendimiento, peligro, pero pasamos  y a esto que veo un agujero en la pared, me pasa Pedro su frontal y como puedo, arrastrándome me meto. Eso sí, pasando por encima de los cagarringos borreguiles y pulgas, menos mal que me protegido bien. Tres metros de largo por unos sesenta centímetros de ancho, alguna formación y a la mitad del recorrido un agujero apenas practicable. Gracias a mi flexibilidad sanguijuela me cuelo, sorpresa; cavidad con muchas formaciones. Calculo una dimensión de cuatro por uno y medio de metros por uno de alto.

  Retornamos al sendero original y seguimos ascendiendo y al poco ya apreciamos una maroma de narices y más arriba unas escaleras de madera con sus maromas. No tiene ningún peligro la cosa, pero por la gracia vale la pena. Nos deja en la pista que conduce al Mirador de na Torta. A no mucho de aquí, en una vertiente del acantilado hay otro paso y conduce a la Cueva de las dos bocas. Estamos animados a bajar unos cien metros para ver dicha cavidad, Pedro ya la conocía, pero me hace el favor. Bajamos por zona vertical y llena de hojarasca, a lo cual ponemos mucha atención.

Cavidad llamativa; se accede por una de sus bocas por un pasillo exterior estrecho y te conduce a la otra boca, que como es lógico, es una ventana con vistas al valle de Valldemossa. Espectacular.

  Con tanto sube-baja estamos ya cansaditos. Pero hemos de desandar lo andado. Volvemos y nos dirigimos al Pas de ses Cadenes, eso requiere pasar por el Pla des Pouet, subir al Coll de son Gallard y para rematar seguir subiendo hasta el refugio de s´Archiduc. A esto le comento que todo lo hice ayer en bicicleta.

Al poco de pasar el refugio a la derecha hay el camino que desciende sin problema. Al entrar en el área del bosque gracias a las “fitas” vamos en pos del paso. Hay que estar al tanto alguna que otra vez crea confusión y es fácil despistarse. Con tanta batallita que le estoy contando casi nos perdemos. Ya hemos llegado al paso.  Aquí si es necesaria la cuerda y la cadena, la roca patina de narices y no digamos si pisas la hojarasca, no quiero pensar hacerlo con la roca mojada. Una vez realizado el paso seguimos bajando, bajando, bajando, ¿esto no acaba nunca? Menudo zig-zag tan exagerado. A eso escuchamos a gente, eso quiere decir que estamos cerca de la Ermita, aleeeluuuyaaa…. Y de fondo coro celestial.

Pero vemos otra cavidad, a eso me meto, defecto profesional. Fractura casi vertical, paredes descompuestas, rocas soportándose, ningún sitio donde poder anclarse, un movimiento en falso y si el caos de rocas se desprenden, bloquean la salida. Peligro, afuera voy.

Este día veraniego nos ha dado hambre, en quince minutos pisamos la Ermita con sus domingueros (sólo a ellos se les ocurre llevar la radio de los cojon…ss y a una Ermita). Valldemossa es el centro del punto final. A comer que son las 15.30h. No digo qué por lo que me puedan sacar en cara. 

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